Isabel Allende

19 octubre 2009

Son muchos los libros de Isabel Allende que nos han hecho reír, llorar, sonreír y quizás olvidar, con esa humanidad y cercanía que caracterizan muchas de sus obras. Estoy lejos todavía de haberlos leído todos, pero si he de escoger entre la ficción de la Ciudad de las Bestias, La casa de los espítirus o sus famosos “cuentos”, me quedó con los más biográficos como Paula y La suma de los días. Recuerdo que Paula fue el primer libro que leí de Allende y fue sin duda el que más marcada me dejó, llegando a compartir su dolor, emocionándome y sintiendome muy cerca de la escritora. Fue sin duda una muestra de valentía y coraje por su parte volver a recordar momentos tan duros y díficiles como es el perder a un ser querido. La suma de los días viene a ser una continuación de su vida, retomando todos los años en los que no supimos nada de ella, de su recuperación o no recuperación, una forma de hablar de su familia y su vida sin tapujos ni prejuicios. Descubrimos a una Isabel graciosa, alegre, luchadora cuya familia es su pilar y su centro; todos estos años que no han sido un camino de rosas, pero que la han hecho más fuerte. Siento muchas veces que la imagen y la persona de Isabel Allende no son ajenas a mí, sino que está retratada en la figura de un ser cercano, teniendo todos nosotros de algún modo, una casa de los espíritus en nuestra familia.

 

Siguiendo con la línea de escritores provenientes del otro lado del charco, Matilde Urrutia fue uno de los personajes sobre los que se apoyo Neruda al escribir muchos de sus manuscritos, convirtiendóse en su compañera de viaje durante toda su vida. En este caso, se intercambian los papeles y es por una vez Urrutia quien nos habla de su vida junto al escritor, de sus viajes, de su poesía pero sobre todo de su fidelidad, del amor y de la devoción que siente hacia este hombre. Un libro que nos permite conocer mejor los temores y obsesiones del autor como fue su Chile Natal y su obsesión de recolectar y almacenar distintos objetos como muestra y recuerdo de todos sus viajes junto a su mujer. La imposibilidad de traer descendencia a este mundo, su lucha y afán por educar al pueblo chileno a través de sus libros. La muerte del escritor en el año 73 cierra un ciclo en la vida de Matilde y abre una brecha con el golpe de estado Chileno derrocando a Salvador Allende. Estamos ante un libro emotivo, lleno de recuerdos y sentimientos, que nos permite conocer la vida de esta pareja pero al mismo tiempo conocer más, acerca del país de los Andes, tan desconocido e inmenso para muchos de nosotros.

Para aquellos que desean leerlo, no es fácil adquirirlo puesto que no suele estar presente en las librerías, sino que hay que encargarlo y esperar unos días a recibirlo.

Mi planta de naranja limaEste es sin duda uno de los libros más entrañables que he leído, donde el autor se encarna en la piel del pequeño Zézé para relatar sus vivencias en una de las fabelas más pobres de Brasil. Una vida que nunca debería de haber vivido pero que el destino quiso que así fuera. El cariño de su gran amigo, el dolor, la marginación y la pobreza se entrelazan en esta novela brasileña de la que todos deberíamos tomar el tiempo de leer y compartir con el autor, siendo una de las infancias más duras que pueda existir.

Se trata de la primera novela que descubro del brasileño José Mauro de Vasconcelos, quizás sin duda, su libro más conocido, escrito en una prosa simple y con ciertos vocablos y mátices latinos. A pesar de ser una novela escrita en los años 60, no nos da la sensación de que tenga tantos años y su estilo linguistico podría ser utilizado a día de hoy.